Siempre tuve ganas de seguir formándome y aprender cosas nuevas, aunque por circunstancias de la vida sentía que había llegado un poco tarde a mi verdadera vocación.
Realicé un Ciclo Superior de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma y aprendí mucho sobre programación, sobre todo Java y bases de datos. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que no terminaba de verme trabajando durante años en una empresa únicamente programando.
La informática me gustaba, pero no el estilo de vida que muchas veces la acompaña: largas horas delante del ordenador, problemas que te llevas a casa y una mente que nunca termina de desconectar. Cuando trabajas programando, muchas veces los errores, bloqueos y soluciones siguen rondando en tu cabeza incluso fuera del trabajo.
Y entendí que eso no era lo que quería para mi vida.
Entonces decidí escucharme a mí mismo y apostar por algo que siempre había querido hacer: la educación.
Gracias a la pandemia pude aprovechar ese momento de cambio para matricularme en el Grado de Educación Primaria y especializarme en Educación Física. Sinceramente, fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
Actualmente, me encuentro preparando oposiciones para la especialidad de Educación Física. No es un camino fácil. La competencia es enorme y continuamente tenemos que seguir formándonos para conseguir más puntos, más experiencia y más oportunidades.
Por eso también decidí realizar un Máster en Tecnología Educativa, un ámbito que une dos mundos que forman parte de mí: la educación y la tecnología.
Sé que la meta todavía está lejos, pero también sé que cada paso cuenta.
Muchas personas de mi entorno no entendían algunas de mis decisiones. Quizás porque durante mucho tiempo prioricé estudiar y seguir formándome en lugar de buscar simplemente un trabajo fijo. Pero yo tenía claro que quería luchar por algo más importante: cumplir un sueño.
Aun así, en medio de todas las dudas y los momentos difíciles, tuve la suerte de contar con alguien fundamental en mi vida: mi mujer.
Su apoyo, su paciencia y su confianza en mí hicieron que nunca dejara de avanzar, incluso cuando el camino parecía demasiado complicado.
Muchas veces, cuando uno persigue un sueño, necesita a alguien que le recuerde por qué merece la pena seguir adelante.
Y ella ha sido esa persona para mí.
Hoy tengo 42 años y me siento orgulloso de todo el camino recorrido.
Porque al final, solo se vive una vez.
Y esta web representa precisamente eso:
seguir aprendiendo, seguir creando y seguir avanzando.
“Dos caminos se bifurcaban en un bosque, y yo…
— Robert Frost
yo tomé el menos transitado.
Y eso lo cambió todo.”